Durante décadas, la industria midió su eficiencia con una sola variable: los metros cuadrados. Sin embargo, el crecimiento de operaciones logísticas, la demanda de almacenamiento de alta densidad y la sofisticación de los flujos industriales han desplazado esta métrica hacia un enfoque más preciso: el cubicaje.
Medir la capacidad real de un espacio implica evaluar no solo su superficie, sino su volumen útil. Alturas operativas entre 12 y 14 metros permiten:
- Mayor capacidad de almacenamiento vertical
- Configuración flexible de racks
- Optimización de costos por unidad almacenada
- Reducción de movimientos internos
- Aumento en la eficiencia energética por operación consolidada
Esto hace que el cubicaje sea hoy uno de los indicadores de mayor peso en la evaluación de activos industriales de clase A.
Este cambio no es teórico. Un análisis de Prologis (2025) indica que desarrollos con alturas superiores a 12 metros pueden incrementar su capacidad operativa hasta en un 35 %, sin necesidad de ampliar superficie. La eficiencia se vuelve entonces un resultado directo del diseño arquitectónico y estructural.
Además, el cubicaje permite responder a las nuevas necesidades de empresas logísticas, e-commerce y manufactura avanzada, cuyos modelos requieren no solo espacio, sino versatilidad y densidad funcional.
Desarrollos como Ferran V y Ferran VI, con alturas de 14 metros, incorporan esta visión y permiten que los usuarios maximicen su capacidad operativa desde el primer día, mientras los inversionistas capturan valor en activos preparados para las demandas del mercado.
El cubicaje no es una tendencia: es la métrica que definirá la competitividad industrial en 2026.
Fuentes
Prologis Research (2025). Industrial Capacity and Vertical Efficiency.
Deloitte (2025). Logistics Operations Outlook.